El duelo infantil: la importancia de la red social del niño tras una pérdida

David Oslé, psicólogo infanto-juvenil de FMLC

 

A menudo nos encontramos con personas, tanto niños como adultos, que al sufrir la muerte de un ser querido tienden a aislarse. El proceso de duelo conlleva muchas demandas externas e internas: prestar atención a la tristeza que se siente, mantener unas rutinas, reorganizar la casa y sus tareas, concentrarse al hacer los deberes…

Por eso, estas demandas pueden ser vividas como sobrecogedoras y las personas que las sufren pueden tender hacia la introversión: encerrarse en uno mismo.

Cuando el ser humano se enfrenta al duelo, en su mente se produce algo similar a una batalla en una ciudadela: a medida que las fuerzas contrarias superan a las nuestras, retrocedemos hacia una muralla y luego a otra, así hasta encerrarnos en el fortín, que sería la situación de aislamiento. Se trata de una reacción natural: cuando las cosas nos superan, vamos retrocediendo hasta estar donde nos sentimos seguros.

El aislamiento y los niños en duelo

Cuando el duelo afecta a niños o adolescentes, nos encontramos con que además de hacer frente a estas demandas, la pérdida de un ser querido les crea una grandísima sensación de vulnerabilidad ante su grupo de iguales. A esto se suma que el duelo los hace sentirse distintos, por ejemplo: si todos tienen padre y el mío se ha muerto, es normal que me sienta diferente y menos incluido en el grupo. (más…)

El eneagrama y el duelo: El doliente con eneatipo 1

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

Como ya comentamos en el primer artículo de esta serie, es nuestra intención abordar cada uno de los nueve eneatipos de personalidad que se recogen en la teoría del eneagrama y ponerlos en relación con el proceso de duelo. En este artículo veremos cómo afrontan el duelo y qué reacciones más comunes experimentan las personas que tienen el eneatipo 1, a fin de poner a disposición de los lectores una herramienta más para profundizar en el proceso.

Según la teoría del eneagrama, el individuo con eneatipo 1 se caracteriza por su rigidez, lleva por sobrenombre “el juez”. Es conocido como el reformador, el moralista. Suele tratarse de una persona de principios sólidos, con un gran desarrollo moral, que siempre se esfuerza por hacer lo mejor posible las cosas, pero que teme la imperfección y cometer errores. En su mejor versión, el 1 será trabajador, perfeccionista, buscará ideales de justicia y honestidad, pero en su versión más insana el 1 puede ser demasiado exigente e incluso cruel. Entre los personajes de la historia con este eneatipo podemos encontrar a la madre Teresa de Calcuta o a Ghandi.

Características del doliente con eneatipo 1

Los individuos definidos como 1 son personas con mucha energía y un sentido de la responsabilidad muy elevado. Lo más importante para ellos es hacer lo correcto y su mayor temor es fallar. Son grandes trabajadores, son leales, comprometidos, honestos, justos… Los unos tuvieron una infancia en la que se les exigió mucho o sintieron la necesidad de suplir a los adultos en sus funciones. Fueron niños que enseguida se hicieron adultos responsables y exigentes. Un 1 puede ser implacable en la consecución de un objetivo, pero si falla siente una gran decepción y se culpabiliza por ello. Busca incansablemente la perfección, puede llegar a verse como un gran idealista. (más…)

Cómo funciona el objeto de vinculación en el duelo: Un caso real

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

Recientemente explicábamos qué son los objetos de vinculación. En el siguiente artículo vamos a exponer el caso de una doliente que llevó a cabo un proceso terapéutico de duelo con apego a varios objetos de vinculación. El primero era la urna con las cenizas de su ser querido, aunque en otro caso puede ser cualquier objeto al que el doliente le otorgue las mismas cualidades.

Llamemos X a una mujer de cincuenta y siete años, casada, con dos hijos, cuyo hermano fallece a los cincuenta años (“Era mi mejor amigo, con quien podía hablar. Le cuidé cómo a un hijo”). Durante su enfermedad, X cuida de su hermano, le pone un dormitorio en su casa y comparte con él cada día de su convalecencia.

Apego al objeto de vinculación

Cuando su hermano muere, X piensa en enterrar la urna con sus cenizas en un lugar especial para él: a la sombra de un árbol, en una finca familiar, un lugar muy querido para su hermano. Sin embargo, la mujer posterga esa decisión y mientras tanto, coloca la urna en el dormitorio en el que tantas horas había compartido con su ser querido.

Es entonces cuando comienza a desahogarse ahí, a calmar su dolor entrando en el dormitorio a conversar con él, igual que cuando estaba vivo. Y eso le calma. Al expresar este hábito en palabras, X no dice: “Imagino que hablo con él, porque recuerdo cómo era, pienso en qué me diría…”, sino que dice: “Hablo con él. Él está bien ahí, en su dormitorio”. (más…)

Cuando el duelo por un hijo nos hace desatender a su hermano

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

El tema de este artículo no es muy alentador, pero a veces es necesario tomar conciencia de situaciones que, aunque son muy duras, pueden darse con más frecuencia de la que pensamos en el duelo infantil. Por esta razón, escribo este post con la idea de poder ayudar a los niños y a sus familias ante un duelo concreto.

Nos referimos al duelo causado por la muerte de un hermano, que, en el caso de los padres, implica la pérdida de un hijo. A veces esa muerte se produce tras una larga enfermedad, otras, tras un periodo corto de tiempo y, en ocasiones, el fallecimiento es repentino, sin que podamos prever nada ni tener conciencia de la realidad de la muerte de un hijo.

Afrontar la muerte de un hijo

Cuando unos padres tienen que enfrentarse al fallecimiento de uno de sus hijos, el dolor es muy intenso, la redefinición de la familia es muy complicada y el dolor se apodera de todas las situaciones cotidianas.

Para la familia es muy difícil dejar de pensar en las cosas que no va a poder hacer su hijo en cualquier contexto: no va a abrir los regalos de Navidad, no va a examinarse, no va a volver a ir de campamento, no va a celebrar su cumpleaños, no va a… La vida se llena de “noes” y de situaciones en las que la ausencia se hace enorme. (más…)

El duelo infantil en el aula: Cuando las notas del niño se resienten

David Oslé, psicólogo infanto-juvenil de FMLC

 

En artículos anteriores hemos hablado de algunos de los síntomas que indican que el duelo infantil puede estar complicándose. Entre los signos del duelo complicado en niños podemos encontrar la bajada del rendimiento académico, un tema sobre el que nos centraremos con más detalle a continuación.

El duelo es un período vital muy estresante. Sin embargo, no hay que entender este estrés como el estrés laboral, en el sentido de tener demasiado trabajo y la sensación de no llegar a todo. Lo que implica el estrés del duelo es que tenemos que hacer frente a tantas demandas, tanto a nivel ambiental como emocional, que todo ello termina generándonos una sensación de agotamiento. (más…)

El eneagrama y el duelo: Una introducción

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

En este artículo – el primero de otros nueve más- vamos a iniciar a nuestros lectores en las complejidades del eneagrama, una teoría tremendamente poderosa e inspiradora. No pretendemos abarcar todos los detalles y matices del mismo, sino tan sólo sembrar la inquietud y la curiosidad en otros para que se animen a acercarse.

En los próximos artículos abordaremos cada uno de los nueve eneatipos de personalidad recogidos en la teoría del eneagrama y los pondremos en relación con el proceso de duelo. Como ya hemos explicado en artículos anteriores, el término “eneagrama” procede del griego: “enea” significa nueve y “grama”, figura, por lo que eneagrama significa figura de 9 puntas y se representa así:

Existen multitud de entradas en la red que hablan de esta teoría, pero yo recomiendo encarecidamente el libro La sabiduría del eneagrama. Guía completa para el desarrollo psicológico y espiritual de los Nueve Tipos de Personalidad, de Don Richard Riso y Russ Hudson.

Qué es el eneagrama

El eneagrama es una teoría clasificatoria y, además, una herramienta de autoconocimiento basada en la descripción de los nueve tipos de personalidad; el lector tan sólo debe leer las descripciones de cada eneatipo y dejar que resuenen en él. Sólo uno mismo puede decidir a qué eneatipo pertenece y, desde ahí, puede comprender reacciones o actitudes que han permanecido inexplicadas hasta entonces. (más…)

El duelo y los objetos de vinculación

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

Un objeto de vinculación no es lo mismo que un recuerdo. Cuando fallece un ser querido, mucha gente conserva para sí algún objeto que le pertenecía. Sin embargo, lo que representa el objeto de vinculación es al propio difunto.

Esta acción viene a simbolizar cierto triunfo sobre la muerte que ha hecho desaparecer el cuerpo del ser querido: mediante el objeto de vinculación, el doliente recrea una relación externa con su ser querido. Pero la parte externa ya no existe, el cuerpo murió.

Los objetos de vinculación son un obstáculo para poder llegar a decidir el final del proceso de duelo. El doliente crea una seudofantasía en lugar de aceptar la realidad de la muerte y la necesaria despedida del cuerpo físico del ser querido.

La aceptación de la pérdida

Elaborar el proceso del duelo consiste, entre otras tareas, en ir creando una conexión perdurable, un vínculo interno con el ser querido que ya no está, de manera que dicho vínculo nos permita volver a vivir una vida plena y con ilusión.

Sin embargo, el lazo que establece el doliente con el objeto de vinculación es externo en lugar de interno. Para el doliente es muy importante saber en todo momento dónde está el objeto y, si lo pierde, siente una terrible angustia, pues es como haber perdido el cuerpo de su ser querido. (más…)

Superar el duelo: Cuando fracasa el entorno social

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

La pérdida de un ser querido es casi siempre un acontecimiento dramático, tanto si la persona que fallece llevaba enferma mucho tiempo, como si la muerte es repentina o se trataba de un pariente de edad muy avanzada. La desaparición de una persona que ha sido significativa en nuestras vidas nos llena de vacío y dolor.

Cuando estamos atravesando un duelo, necesitamos buscar el acompañamiento de personas de nuestro entorno que entiendan nuestra tristeza, que sepan escucharnos, con las que podamos compartir esta experiencia, expresar nuestras emociones y hablar de la relación perdida.

Hablamos de personas que, desde el respeto a nuestra experiencia subjetiva, nos ayuden a encontrar alivio y a comprender lo sucedido. Esta necesidad de contacto se convierte en una necesidad psicológica y casi fisiológica para el ser humano enfrentado a la muerte.

El duelo se supera en comunidad

Si el doliente recibe esta ayuda, la recuperación va a ser mejor, pero, si no se recibe este apoyo, si el entorno no es capaz de reconocer y validar su sufrimiento, de ayudarlo a expresar sus necesidades, si no recibe el contacto cálido y comprensivo de sus allegados, sus sentimientos de inadecuación pueden acrecentarse.

A un nivel profundo, el doliente puede llegar a sentirse culpable de no estar haciéndolo bien. A medio plazo puede incluso llegar a sentir vergüenza de sus propios sentimientos y del hecho de necesitar ayuda.

Todos estos sentimientos añaden más dolor al duelo. Para el doliente, la ausencia de comprensión que percibe en su entorno constituye una nueva pérdida, provocada por los fallos de apoyo continuos de la familia, los amigos y los conocidos. (más…)

Duelo infantil: Cómo explicar a los hijos la muerte inesperada de otro niño

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

No es habitual, pero a veces puede producirse el fallecimiento de un niño durante un procedimiento rutinario, le sobreviene una muerte súbita cuando estaba sano o, incluso, puede fallecer en circunstancias trágicas como un accidente o un homicidio.

Estas situaciones generan una gran confusión entre los demás menores de su entorno y, así, es frecuente encontrar:

  • Hermanos que esperan el regreso del fallecido sin entender qué ha pasado.
  • Compañeros de clase que no comprenden qué ha ocurrido porque lo vieron hace poco.
  • Amigos y familiares incapaces de dar una respuesta a los niños de la casa.
  • Incapacidad para entender la pérdida, porque nadie sabe qué ha pasado.

Casos difíciles en el duelo infantil

A lo largo de nuestra práctica profesional nos hemos encontrado situaciones realmente duras y a menudo inexplicables. Estos son algunos casos que hemos atendido recientemente:

  • Un menor fallecido en el Retiro mientras paseaba con su padre por la caída de un árbol.
  • Una gemela idéntica que, tras someterse a un procedimiento médico poco invasivo para completar un diagnóstico, fallece durante la intervención.
  • Un menor fallecido después de una operación rutinaria de anginas, apendicitis, cardíaca, sin riesgo aparente.
  • Un alumno de primaria que, tras encontrarse mal el viernes, fallece inesperadamente durante el fin de semana.
  • Muerte súbita de un adolescente en un autobús escolar durante una excursión.
  • Fallecimiento de un menor haciendo deporte.

Algunas de estas situaciones pueden resultar familiares, pero si no se han vivido de cerca no se aprecian los detalles que hacen que sean muy complicadas de entender para los menores, en cuanto a la asimilación de las nociones básicas sobre la muerte (es universal, irreversibilidad, se debe a un fallo de funciones vitales y tiene una causa). Esto se debe a que:

Todo eso que a los adultos nos cuesta tanto asumir -pero que entendemos, porque a veces las muertes son imprevisibles e inexplicables- a los niños les cuesta mucho comprenderlo, porque su realidad es que habían hablado con el fallecido, estaba bien, estaba jugando, no se les había advertido del peligro, era una actividad cotidiana que llevaban realizando tiempo, etc. (más…)

Cómo atender el duelo complicado en niños

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

En general, más del 90% de las personas están preparadas para superar un duelo. En el caso de los niños, mi experiencia me dice que están más que preparados para sobrevivir a la pérdida. Su instinto de supervivencia prima por encima de cualquier otro. Y, ante cualquier muerte -por traumática que sea, por muchos cambios que implique-, suelen resolver el duelo con mucha más facilidad y velocidad que la mayoría de los adultos que solemos atender en FMLC.

Normalmente la experiencia de duelo en los niños suele estar guiada por un adulto, que quiere hacer las cosas bien y trata de preservar el bienestar de los más pequeños ante una muerte. Por este motivo, no es habitual que el duelo infantil se complique. Lograrlo implica mantener muchas rutinas a base de esfuerzo. Recordemos que el adulto que cuida al niño seguramente se haya visto también afectado por ese duelo.

El duelo complicado en menores

Sin embargo, en un porcentaje muy pequeño de menores el duelo puede estancarse o complicarse, sobre todo en adolescentes. La adolescencia es quizá uno de los momentos más vulnerables. Al haber adquirido el pensamiento adulto, a veces los menores manejan la muerte en las mismas dimensiones que nosotros, lo que implica una doble tarea: por un lado, entender la muerte en todas sus dimensiones y, por otro, asumir tareas propias de un adulto en duelo.

Normalmente, en los adolescentes el duelo se puede estancar en situaciones concretas, por ejemplo: (más…)

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